
Platos icónicos de diferentes países que flipan
¡Hola! Cambiando un poco el rollo, hoy me apetece hablar de comida, que al final es una de las mejores formas de conocer una cultura de verdad. Viajar y sentarte a una mesa local, probar algo que no has comido nunca y flipar con los sabores… eso es vida. He seleccionado platos emblemáticos de distintos continentes que son puro vicio, fáciles de encontrar si viajas o de recrear en casa si te animas a cocinar. Nada de cosas rarísimas, solo clásicos que valen la pena.
La comida une a la gente como pocas cosas, y cada plato lleva detrás una historia.
1. Pho de Vietnam: la sopa que reconforta el alma

Un caldo de huesos que hierve horas con especias (canela, anís estrellado, clavo), noodles de arroz, carne fina y hierbas frescas que echas al gusto. Se desayuna, se come o se cena. El equilibrio entre dulce, salado, ácido y picante es brutal. En Hanoi o Ho Chi Minh lo encuentras en cualquier esquina por cuatro duros.
2. Tagine de Marruecos: guiso lento que explota de sabor

En una olla de barro cónica se cocina carne (cordero o pollo) con frutas secas, almendras, canela, jengibre y azafrán. Queda tierno y aromático. Se come con pan para mojar el jugo. En Marrakech los mercados huelen a esto y te lo sirven con té a la menta.
3. Ceviche de Perú: fresco y adictivo

Pescado crudo marinado en lima, con cebolla roja, ají, cilantro y maíz. La acidez «cocina» el pescado. En Lima hay cevicherías legendarias. Ligero, picante justo y perfecto con una cerveza fría.
4. Pad Thai de Tailandia: el salteado callejero perfecto

Noodles de arroz salteados con gambas o pollo, huevo, brotes de soja, cacahuetes triturados, lima y salsa de tamarindo. Dulce, salado, ácido y crujiente todo en uno. En Bangkok los puestos lo hacen en dos minutos delante de ti.
5. Asado argentino: carne a la parrilla como dios manda

Costilla, vacío, chorizo, morcilla… todo a la brasa lenta con chimichurri. En Buenos Aires las parrillas son religión. Se come con malbec y sin prisa, charlando horas.
6. Sushi y sashimi de Japón: precisión y pureza

Arroz avinagrado con pescado crudo de calidad top. En Tokio los maestros lo preparan con una ceremonia que impresiona. Fresco, delicado y adictivo cuando es bueno de verdad.
7. Feijoada de Brasil: el guiso que llena y alegra

Frijoles negros con carne de cerdo (orejas, rabo, costillas), chorizo y arroz, farofa y naranja. Se come los sábados en plan familiar. Pesado pero delicioso, con caipirinha para bajar.
8. Curry massaman de Tailandia (bonus porque no puedo elegir)

Considerado uno de los platos más ricos del mundo. Carne guisada con patata, cacahuetes, canela, cardamomo y leche de coco. Cremoso y suave. En el sur de Tailandia lo bordean.
¡Un abrazo sabroso y a comer bien!
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¡Nos vemos en el siguiente con más cultura!
