
7 planes distintos para flipar todos juntos
Mira, yo soy de las que se aburre rápido con los planes típicos de vacaciones. Playa, hotel con animación, parque de atracciones… está bien de vez en cuando, pero al final todo sabe a lo mismo. En casa hemos empezado a buscar cosas más originales y te juro que han sido las mejores decisiones. Los peques aprenden un montón, nosotros desconectamos de verdad y al volver tenemos historias que contar de las buenas. Te paso 7 ideas que no son nada habituales, pero que molan mucho y no siempre cuestan un ojo de la cara. Algunas ya las hemos hecho, otras las tenemos apuntadas para el año que viene. A ver si alguna os encaja.
Lo mejor de todo es que estas cosas unen un huevo a la familia y suelen enseñar valores sin dar la lata.
1. Echar una mano en un refugio de animales: lo más bonito que hemos hecho

Ir unos días a un santuario donde cuidan animales rescatados. Les das de comer, limpias un poco, juegas con ellos… Hay sitios en España con caballos, burros o perros, y otros más lejos pero que lo hacen bien, como con tortugas o elefantes sin explotarlos. Los niños se vuelven locos de contentos y aprenden a cuidar y respetar sin que les des clases. Nosotros fuimos a uno cerca de Madrid y todavía hablan de su burro favorito.
2. Pasar unos días en una granja de las de toda la vida
Esto de dormir en una casa rural que es granja de verdad es una pasada. Ayudas a recoger huevos, das el biberón a algún animalito, haces pan o queso… En Galicia y Andalucía hay un montón, y también en el norte de Italia. Los niños se pringan hasta las cejas, corren libres y entienden cómo llega la comida al plato. Además comes de muerte con todo fresco.
3. Ir a ver estrellas de las buenas, en sitios sin luces

Buscar un lugar donde el cielo esté limpio limpio, como algunos puntos de los Pirineos o sitios especiales de astronomía. Montas la tienda o alquilas un apartamento cerca, sales por la noche con una manta y alucinas. Con un telescopio básico ya flipas, o te apuntas a una salida guiada. Es de esas cosas que dejan a todos con la boca abierta y hablando de planetas días después.
4. Hacer un viaje largo en tren con vistas brutales
En vez de avión o coche, pillar un tren de esos que van despacio y enseñan paisajes increíbles. Aquí tenemos el Transcantábrico que cruza el norte, o por Europa hay otros que molan mucho. Vas sentado cómodo, mirando por la ventana, jugando a cartas o leyendo. Sin estrés y con paradas en sitios chulos.
5. Alquilar un barco-casa y navegar por ríos o canales

Esto es libertad total: te dan un cursillo rápido y ya estás navegando tú solo. Hay en Francia, Holanda o incluso en el Delta del Ebro. Paras donde te apetece, te bañas, haces barbacoa en la cubierta… Los niños se creen piratas y los mayores desconectamos del todo.
Bonus: geocaching donde vayas
Bajas la app y cualquier sitio se convierte en una gymkana gigante. Buscáis cachés escondidos con el móvil, firmáis y dejáis algo. Sirve en ciudad, montaña o playa. Es gratis, engancha a los peques y terminas descubriendo sitios que ni salen en las guías.
¿Alguna os ha llamado la atención? ¿Habéis probado algo parecido? Dejadme comentario contándome, que siempre estoy buscando ideas nuevas para la próxima escapada.
¡Un abrazo y a disfrutar de verdad!
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